Manolo Grande
Omegle conversation
- You: okay, if you are going to disconnect just because I'm a boy, do it now. ¬¬
- You: i'm tired of this sexism
- You: people here don't allow diversity
- You: asdalksjdsak
- Stranger: well ima girl
- You: so? you could be a lesbian
- Stranger: im not
- *Your conversational partner has disconnected*
Hoy, montado en el carro yendo hacia Prados del Este, rumbo a la embajada de Indonesia… tuve una revelación. Todo se me aclaró; en ese momento, todo parecía carecer de misterio e intriga, y el gran dilema que me atormetó los últimos dos días se disipó como el humo. Fue entonces cuando comprendí que… MICHAEL JACKSON NO ESTÁ MUERTO. Sí, señores: como leyeron. No está muerto, está de parranda, y divirtiéndose con el rey del rock and roll… tomándose unas copitas con Lennon y viviendo la vida libre de estrés y compromisos (ya el manager se encargará de reembolsar el dinero del World Tour ‘09). Así que no hay de qué consternarse, gente. El rey del pop sigue vivo, y no sólo en nuestros corazones… sino en la disco sobre las pistas de baile impresionando a todos con su moonwalk. ¡Enhorabuena, Michael!
Diez razones por las cuales odio a Ben Stiller:
- En sus películas siempre hace de bobalicón y desadaptado social.
- Siempre, pero SIEMPRE SIEMPRE hace de judío (no importa que eso sea irrelevante en la película, pero lo TIENEN que decir).
- Siempre queda con alguna estúpida que se enternece por la torpeza de su personaje.
- Lo único que sabe hacer son comedias de humor primitivamente básico, con chistes que dan ganas de patear al guionista.
- Le cortó la cabeza a Bob Dylan en Celebrity Deathmatch.
- Es igualito al tipo que le montó cachos a mi dermatóloga (ver más abajo).
- Le es imposible comprender que NO es gracioso y que la gente va a ver sus películas porque se acuerdan del “bobolongo que actuó en Mi Novia Polly”.
- Por alguna razón siempre hace referencia a sus padres, haciendo del típico sometido cuarentón, rememorando su incapacidad de haber podido protagonizar “Virgen a los 40”.
- La única razón por la cual actúa en películas de bajo presupuesto sobrevaluadas por el público ignorante, es que su papá es otro comediante (igualmente discapacitado para poder sacarle una sonrisa al más básico de los espectadores) con palanca en Hollywood.
- Aunque trate, nunca va a ser mejor que Jerry Seinfeld.
Spotted!
Mis posts siempre tienen un tono anacrónico y desentendido de cualquier contexto urbano o personal, pero es que hoy se me ha presentado una situación que inexcusablemente tiene que tener dichas referencias. Además de eso, me tomaré la libertad de recurrir a la tendencia de las bitácoras diarias, de esas tan propias de los blogs que no duran un comino. En fin. Me levanté yo, como a las 11 de la mañana (cualquiera que siga mi twitter [http://twitter.com/manologrande] lo sabrá con certeza), con la idea de que eran las 3 de la tarde. Sin embargo, cuando vi el reloj, eran las 11, repito. Qué chévere: tenía tiempo para salir y expiar mi frustración de haber pasado de largo a Por el Medio de la Calle el día anterior. Pero mi amiga de la vida me rebotó porque tenía que estudiar Estadística. Terminé saliendo con (recurriré a un alias por si el aludido de este post se da a la tarea de tomar represalias) Hortensio. Le dije que fuéramos al Miga’s de Las Mercedes, y luego nos íbamos al Trasnocho a ver qué obra de teatro buena podía haber… pero luego, se me prendió el bombillo. “¿Y por qué no vamos al Millenium? Yo no lo conozco, anda, vale.” Terminamos dando vueltas en el Millenium, tomándonos, irónicamente, en Miga’s, unas merengadas. Este preludio se está haciendo muy largo. Resulta que, a pesar del aburrimiento, valió la pena. ¿Por qué? Porque cuando por segunda vez en Miga’s dado que se me antojó comprarme un jugo de naranja por un precio exuberantemente alto, vi al esposo de mi dermatóloga (ambos tienen el consultorio al lado del de mi mamá) haciendo la colita para comprar. Pero lo acompañaba un chico que no pasaba de los 20 años. Yo me senté con Hortensio en una mesita en la “terraza”, mientras por el vidrio podía ver cómo se comían un pie de parchita y coqueteaban el viejo adúltero y su acompañante rompehogares. Mientras yo me escudaba haciendo el teatro de que leía mi recién adquirida National Geographic, el tipo, tocayo mío by the way, se rompía el cuello tratando de verme por sobre las cabezas de los comensales para saber si lo estaba mirando o no, cuando ya había notado mi inoportuna presencia. En fin, como se atacó tanto, llevaron a cabo la típica estrategia de “sales tú primero y luego salgo yo”. Pero como mi amigo Hortensio es todo un crack de la CIA, me dijo de inmediato “Mira, se fue, se fue”. Y como todo fan de Desperate Housewives, lo seguí hasta el estacionamiento manteniendo una distancia prudente. Obviamente no desaprovechamos la oportunidad de sacar el celular y tomar una foto a lo Gossip Girl. Pobre. Sé que el Karma me va a azotar de lo peor. Pero bueno, tenía que vivir mi fantasía. —— N. del e.: Si le van a montar cachos a su esposa con un chamito 20 años menor que ustedes, no vayan a visitar el Millenium ni de coña. Lo que le pasó a ese pobre hombre les puede suceder a ustedes si se pasan de indiscretos. Recomendación: váyanse fuera del casco urbano; el Alto Hatillo, si es posible. PERO BIEN LEJOS.
Caruso, Del Monaco, Pavarotti y Domingo van a pasar a la historia como unos pobres zoquetes cuando estos tres tengan cuarenta años.
Perico de los Palotes
Quien sepa quién es, por favor hágamelo saber. Desde la semana pasada, en vista de que nuestro habitual profesor de psicología decidió enseñarnos un poco de Lógica (aquella ciencia de la cual nunca supe ni para qué servía), el Padre Fulgencio tomó las riendas de la cátedra por los escasos tres días que faltaran por terminar el año escolar. Cabe destacar que el Padre Fulgencio fue, durante mis tiempos de primaria, el director del colegio. No sé cuándo ni cómo, pero luego fue sustituido por un tal Padre Pepe, que terminó por irse a Santiago de Compostela a cuidar de su convaleciente madre. En fin. El cura este de nombre tan peculiar y de poca usanza resucitó de entre sus cenizas por septiembre del año pasado. Cuando estás en una clase del Padre Fulgencio, es psiconeuroinmonológicamente imposible prestarle atención a lo que dice. Aunque trate de enfatizar las palabras prolongándolas preocupantemente, además de darle el debido uso al más puro acento salamanquino, con zedas y ces correctamente pronunciadas, lo único en que te puedes fijar no es en su ininteligible letra de anciano erudito, ni sus confusas y retoriquísimas explicaciones sobre lo que es un silogismo o una ilación con nombre de hechizo de Harry Potter, sino en su reluciente, fluorescente, imponente, blanca, láctea y asquerosa pasta de saliva coagulada que se le forma entre la comisura de sus labios derretidos. Eso acapara, por más que se trate de dejar la frivolidad de un lado, toda la atención que tus tres o cuatro neuronas asignadas para el estudio de la Lógica matemática te pueden ofrecer. Cuando regrese mi madre de haber llevado a tenis a mi hermano, le pediré que por favor haga una obra caritativa para con los alumnos del colegio y le arregle los dientes al pobre anciano sabiondo. Algo que de verdad no se olvida nunca es la imagen, constantemente interrumpida por las palabras que gesticula en el glorioso cerrar y nefasto abrir de su mandíbula, de su dentadura corroída, desgastada y purpúrea, cuya vista es toda una clase de odontología al poderse observar la totalidad de la estructura exterior de lo que podría venir siendo la pulpa de un diente. Lo del título va con relación a que, en uno de los ejemplos -más específicamente en el cual me pasó al pizarrón, me quitó el cuaderno y me devolvió al pupitre porque no sabía nada, a pesar de los aullidos de asombro de mis compañeros de clase que ilusamente creían que yo me comía el tema- mencionó a un tal Perico de los Palotes, lo que vendría siendo, según el Padre Fulgencio, algo así como un Fulanito de Tal. Pobre presbítero. Cuando muera, la verdad es que voy a sentirme algo inhumano por haber escrito esto. Pero vamos, que de algo tenía que hablar.
